viernes, 8 de octubre de 2010

Diálogo sobre un diálogo


Cuento de Jorge Luis Borges

A- Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja... Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo.

Z- (burlón)- Pero sospecho que al final no se resolvieron

A- (ya en plena mística)- Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos.

FIN

1 comentario:

  1. Al parecer tienes un gusto por la lectura muy bueno y que padre, si es asi... no lo dejes de cultivarte.

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